jueves, 16 de junio de 2011

El Impresionismo musical en Francia

El impresionismo frances El impresionismo musical fue encabezado por el compositor francés Claude Debussy. El movimiento, influido por los pintores foco impresionistas franceses y por la poesía de Paul Verlaine, Charles Baudelaire y Stéphane Mallarmé, acentúa el color tímbrico y el humor en vez de estructuras formales tales como la sonata y la sinfonía. Debussy, que también era crítico musical, enfocó el impresionismo como reacción tanto al interés formal del clasicismo de compositores como Wolfgang Amadeus Mozart o Ludwig van Beethoven y la vehemencia emocional del romanticismo en compositores como Robert Schumann y Franz Schubert. Para la consecución de este fin Debussy combinó elementos innovadores y tradicionales. Por una parte, utilizó la escala de tonos enteros e intervalos complejos que hasta ese momento no se habían utilizado, desde la novena en adelante. También recurrió a los intervalos de cuartas y quinta paralelas propios de la música medieval. Estos recursos técnicos aparecen en el temprano poema sinfónico Preludio a la siesta de un fauno (en el original: Prélude à l'après-midi d'un faune) de 1894, basado en un poema de Mallarmé. La extensa obra pianística de Debussy requirió nuevas técnicas interpretativas, que incluían un generoso pero sensible uso de los pedales para crear un torrente indiferenciado de sonido.

La música impresionista francesa continuó su evolución en la obra de Maurice Ravel. Otros compositores de esta escuela en Francia fueron Paul Dukas, Albert Roussel, Charles Koechlin, Alexis Roland-Manuel, André Caplet y Florent Schmitt.

Al comienzo de la I Guerra Mundial en 1914 el gran refinamiento, así como las limitaciones técnicas del impresionismo musical, provocaron críticas adversas de compositores y críticos. Un nuevo grupo de compositores franceses antirrománticos, Les Six (Los Seis), influidos por Erik Satie, satirizaron y rechazaron lo que consideraban excesos de esta corriente. El impresionismo, concebido por Debussy, como tendencia contraria al romanticismo, fue visto como la fase final de la música romántica.

Me despido con Ondina de Gaspar de la noche, interpretada por Martha Argerich:

El preludio de Debussy; uno de los mejores exponentes del impresionismo

Noctámbulo y asiduo a los ambientes de café, de escasos recursos económicos y con variados problemas personales, Claude Debussy atravesó periodos de depresión y otros de auge y notoriedad pública. El progresivo distanciamiento de sus padres o la ruptura de su compromiso con Thérèse Roger (la intérprete que estrenó "La Démoiselle élue" y "Proses lyriques") no impidieron su ritmo de trabajo febril. Así, de 1892 a 1894 datan sus creaciones más reveladoras, todas para orquesta.

Del plan inicial que trazara de preludio, interludio y paráfrasis, sólo subsiste la primera parte en su Preludio a la siesta de un fauno (Prélude à l'après-midi d'un faune en francés), basado en un poema bucólico de Stéphane Mallarmé que también fue ilustrado por el pintor impresionista Manet. Fue estrenado el 22 de diciembre de 1894 en uno de los conciertos de la "Société Nationale de Musique". En 1912, el bailarín ruso Vaslav Nijinski, con el patrocinio del empresario de ballets, Sergéi Diágilev, lo coreografió e interpretó por primera vez en versión para ballet.

Las novedades que la obra presentaba eran muchas. En primer lugar, una orquestación peculiar con sólo 3 flautas, 2 oboes (mutado uno en corno inglés), 2 clarinetes, 2 fagotes, 4 trompas y dos arpas sumadas a la formación de cuerda. Ni trompetas, ni trombones, ni percusión, nada que le alejara de la sonoridad perseguida, tenue y vaporosa. Destaca además la estructura de la composición: seis partes de longitud desigual dominadas por el solo de flauta inicial (très modéré), que es expuesto luego con una armonización leve y después completa. Una segunda parte presenta un segundo motivo en el oboe y conduce a una atmósfera de mayor animación. Después, en la tercera, clarinete, oboe y cuerda presentan un elemento melódico nuevo, de gran emotividad y lirismo (même mouvement et très sostenu). La cuarta parte retoma el primer tema transformado rítmicamente. Después el tema se reexpone y se esquematiza en una especie de coda final. Por primera vez, Debussy se apartaba totalmente de la estética establecida, de cualquier obligación tonal y toma a su antojo los recursos para expresar esa impresión general que en él dejó el poema de Mallarmé.

Una obra De Faure: la siciliana

Esta piececita, llamada así porque recuerda las canciones de Sicilia, se interpreta usando como solista diferentes instrumentos. En este caso, os la presento con cello.
Músico prolífico que dedicó su vida a la composición y a la docencia. Incardinado en el impresionismo, fue muy amigo de Saint-Säens. Terminó sordo, lo que para un músico debe ser la mayor desgracia.
No se puede oir sólo una vez.

Compuesto entre diciembre de 1902 y abril de 1903, y estrenado el 5 de marzo de 1904 por el cuarteto Heyman (en un concierto de la "Société Nationale" en la sala de la Schola Cantorum). Dedicado a su amigo y profesor Gabriel Fauré. Primera edición de Gabriel Astruc en 1904; edición definitiva de Durand en 1910.

El cuarteto no fue bien acogido y obtuvo críticas contrapuestas. Fauré criticó duramente la obra (en especialmente el cuarto movimiento: “atrofiado, mal balanceado; en resumen, un error”). En cambio, Debussy escribió a Ravel en 1905 diciéndole: “En el nombre de la Música y de mí mismo, no se te ocurra cambiar ni una sola nota de tu cuarteto”. Parece ser que el paso del tiempo ha dado la razón a Debussy, pues el cuarteto se ha hecho un hueco entre las obras maestras del género.


Ravel tomó como referencia el cuarteto que escribió Debussy una década antes. El cuarteto sigue estrictamente la clásica estructura en cuatro movimientos. Aunque Ravel tenía tan sólo 28 años cuando lo compuso, en él aparece perfectamente definido el estilo del compositor, con su “precisión de relojero” y sus sonoridades típicamente reconocibles.

Marcel Marnat comenta que “[…] Por su firmeza resuelta y por su luminosidad adolescente, el Cuarteto de Ravel se nos ofrece como uno de los gérmenes de esta revolución inexorable de lo vago al geometrismo, excluyendo, no obstante, esa angulosidad glacial tan característica del arte de 1925. Y este cuidado por ser fluido pero no enrevesado, por ser estable sin ser brutal ni simplista, es el signo de todo un nuevo giro de la vida”. ('Maurice Ravel', 1986)

El propio compositor dijo de su obra: “Mi Cuarteto en Fa Mayor responde a un deseo de construcción musical que indudablemente está realizado inadecuadamente, pero que emerge mucho más claramente que en mis composiciones precedentes”.

Aqui el primer movimiento:

El premio de Roma; la cruz de Ravel

En composición musical los candidatos, que debían de tener menos de treinta años, se presentaban a las siguientes pruebas:

Prueba preliminar: escribir una fuga.
Concurso de ensayo: escribir una obra para coro sobre un texto dado.
Prueba principal: escribir una cantata sobre un texto dado. Esta prueba, en ciertas épocas, duraba hasta un mes.
Desde principios del siglo XX (a partir de 1903), las pruebas del concurso de Roma se hacían en el Château de Compiègne. Más adelante, se desarrollaron en el Château de Fontainebleau.

En la primera época del concurso, el Primer Gran Premio de Roma consistía en una estancia de hasta cinco años en Roma. Se esperaba la composición de una obra de importancia por año. Desde comienzos del siglo XX, el primer laureado solo residía dos o tres años en la Villa Médicis. Dependiendo de los años, un segundo o más de un Segundo Premio eran concedidos, beneficiándose el «primer Segundo Premio» de una estancia de menor duración en Roma.

Hector Berlioz, que obtuvo en 1830, no sin esfuerzos, un Primer Gran Premio, fue el primero en criticar seriamente el Premio de Roma, principalmente denunciando la competencia del jurado: de un total de 40 miembros ¡solamente 5 músicos! Sobre ello se extiende largamente en sus memorias. Y en un pasado más reciente, se recuerda que «Maurice Ravel no consiguió nunca el Premio de Roma». Es una media verdad que contribuye incluso hoy a desprestigiar el premio, con la idea de que las pruebas intelectuales o los concursos conducen muchas veces a recompensas injustas, o que simplemente son insanos por naturaleza (salvo en el deporte, naturalmente).

De hecho, tras varias tentativas, Ravel obtuvo un «segundo Segundo Premio». Sabiendo quienes son los jurados, incluso aunque no fueran académicos, indignarse por este tercer puesto de Ravel es como indignarse hoy del segundo premio concedido en Polonia a David Óistraj en el «Concurso internacional Wieniawsky». Lo gano la joven y talentosa Ginette Neveu, pero perdió la vida poco después en un accidente de avión, y nadie puede saber que consideración tendría hoy día. Lo que importa recordar, es que todos los Premios de Roma fueron músicos que demostraron una gran maestría en su oficio. Que hayan tenido o no luego una carrera fulgurante como compositores, es otra cuestión.

El orden de distinciones era el siguiente: «primer Primer Gran Premio», «segundo Primer Gran Premio», «primer Segundo Gran Premio», «segundo Segundo Gran Premio» y «Mención». El uso ha sustituido estas formulas un poco pesadas por, simplemente: «Gran Premio» (o Primer Gran Premio) y «segundo Gran Premio»... Además, a partir de los años cuarenta, se acostumbró a no conceder el segundo Primer Gran Premio y no hablar más de «Gran Premio», «primer Segundo Gran Premio» y «segundo Segundo Gran Premio». Desde 1960 la tradicional "Cantata" fue remplazada por un "Poema lírico".

Debussy: coetemporaneo de Ravel



(Claude Achille Debussy; St. Germain-en-Laye, 1862 - París, 1918) Compositor francés. Iniciador y máximo representante del llamado impresionismo musical, sus innovaciones armónicas abrieron el camino a las nuevas tendencias musicales del siglo XX.

Ya en su niñez había iniciado el estudio del plano en su hogar; sin embargo, no pensaba entonces en la carrera musical. Fue una antigua discípula de Chopin, la señora Manté de Fleurville, quien intuyó la vocación del muchacho e indujo a sus familiares a cultivarla. De esta forma, Debussy ingresó en 1873 en el Conservatorio de París; allí tuvo por maestros, entre otros, a Lavignac, a Marmontel y, en composición, a Ernest Guiraud.

Concierto en Sol mayor

La obra tiene tres movimientos:

Allegramente
Adagio assai
Presto
La obra comienza súbitamente con el sonido de una fusta (que semeja un golpe de látigo). En las interpretaciones del concierto con un segundo piano que sustituye el papel de la orquesta, se acostumbra a golpear la tapa del teclado del piano, creando un sonido semejante al de la fusta. El solista al piano comienza inmediatamente con un serie de arpeggios floridos en el registro agudo de su instrumento, que le lleva a melodías inspiradas en el jazz, en parte recordando los viajes del compositor por Estados Unidos, incluso hay unas breves citas de uno de los temas del primer cuadro del ballet Petrushka, de Stravinski.

Por ello, tanto el primero como el último movimiento (Allegramente and Presto) están bastante imbuidos de excitantes melodías al estilo del jazz, si bien conservando elementos clásicos. El primer movimiento es una pieza fluida y vivaz con armonías que recuerdan a las futuras de Aaron Copland; para luego finalizar en una estruendosa coda en modo frigio, hecho que caracteriza a Ravel en muchas obras y que lo vinculan de una manera especial con la música popular española. El hermoso y contemplativo segundo movimiento en mi mayor (Adagio assai) muestra el Impresionismo típico de Ravel. Las cadenzas están entre las más difíciles del repertorio. La presentación final del tema en este movimiento incluye un extenso solo de corno inglés en el que el solista al piano, que toca fluidas líneas de fusas, toma un papel secundario. El movimiento final es una pieza virtuosística e increíblemente rápida que emplea muchas melodías balanceadas y ligeras combinadas con otras más poderosas que la hacen una experiencia arriesgada de tocat (y también difícil) El efecto general del concierto es de una obra impresionista bastante impactante, una de las mejores de Ravel.

Aqui el hermoso segundo movimiento: